Mayo Mes de la Santísima Virgen María
 

Estimados Hermanos en Cristo Jesús, este mes de Mayo lo dedicamos muy especialmente a la devoción a la Santísima Virgen María. Como lo explica el Beato Pablo VI en la CARTA ENCÍCLICA MENSE MAIO sobre la devoción a la Santísima Virgen María en el mes de Mayo: "Al acercarse el mes de mayo, consagrado por la piedad de los fieles a María Santísima, se llena de gozo Nuestro ánimo con el pensamiento del conmovedor espectáculo de fe y de amor que dentro de poco se ofrecerá en todas partes de la tierra en honor de la Reina del Cielo. En efecto, el mes de mayo es el mes en el que los templos y en las casas particulares sube a María desde el corazón de los cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más generosos y abundantes de la divina misericordia."

Este 01 de Mayo del 2018 celebramos los 76 años de la proclamación de nuestra Señora de Coromoto como Patrona de Venezuela por los Obispos de Venezuela y a la cabeza el Venerable Hermano Lucas Guillermo Castillo, Arzobispo titular de Rizeo y Coadjutor de Caracas, a nombre también de los sacerdotes y de todos los fieles, el año de 1942, declararon a la misma Divina Madre “de Coromoto”, Patrona de toda la República.

También se celebra en la Iglesia las Apariciones de Nuestra Señora de Fatima, que ocurrieron a partir del 13 de Mayo de 1917, y que este mes de Mayo 2018 se cumplen 101 años de la Aparición en Cova da Iria, Fátima, en Portugal.

El 31 de Mayo celebramos la fiesta de la Visitación de la Santísima Virge María, sobre esta celebración San Juan Pablo II comenta que: "En el último día de mayo la Iglesia recuerda la Visitación de María a santa Isabel. Nuestra mirada se detiene en la Virgen santísima, admirable Arca de la Alianza, que trae al mundo a Jesucristo, Alianza nueva y eterna entre Dios y la humanidad. María se presenta a la mirada de los creyentes como admirable ostensorio del Cuerpo de Cristo, concebido por ella por obra del Espíritu Santo. Mi pensamiento va al momento de la Encarnación, cuando el Verbo, al venir al mundo, ofrece al Padre su propia humanidad, recibida de María: «Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. (...) Entonces dije: ¡He aquí que vengo (...) a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (Hb 10, 5.7). La oblación de Cristo en la Encarnación encontrará su coronamiento en el misterio pascual, cuyo memorial perenne es la Eucaristía. María, desde el «sí» de Nazaret hasta el del Gólgota, se sitúa en total sintonía de mente y de corazón con el acto de entrega de su Hijo. La Virgen vive en constante comunión con Cristo: toda su vida podría definirse como una especie de comunión «eucarística», comunión con el «Pan del cielo» que el Padre ha dado para la vida del mundo. En la comunión con Cristo, María realiza plenamente su libertad de criatura jamás sometida a los vínculos del pecado (cf. Jn 8, 34). Se convierte así en icono de esperanza y profecía de liberación para todo hombre y para la humanidad entera. Es lo que canta María en el Magnificat, precisamente durante el encuentro con Isabel: «el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación » (Lc 1, 49-50)."

El Santo Papa Francisco en el rezo del Regina Coeli del 29 de Abril del 2018, invitó a los fieles para este martes 01 del Mayo 2018 al rezo del Rosario por la paz en Siria y en el mundo entero que presidirá en su peregrinación al Santuario de la Virgen del Divino Amor: “Queridos hermanos y hermanas, pasado mañana 1 de mayo, en la tarde, iniciaré el mes mariano con una peregrinación al Santuario de la Virgen del Divino Amor. Recitaremos el Rosario, rezando en particular por la paz en Siria y en el mundo entero. Los invito a unirse espiritualmente y a prolongar durante todo el mes de mayo el rezo del Rosario por la paz”.

Los invitamos a realizar el rezo del Santo Rosario como lo pidió el Santo Papa Francisco por la Paz. También los invitamos a hacer diariamente la oración del Magnificat, que la compartimos a continuación:

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Bibliografía

https://www.ewtn.com/spanish/prayers/magnificat.htm

http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1997/may/documents/hf_jp-ii_spe_19970528_mese-mariano.html

http://w2.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_29041965_mense-maio.pdf